Entrevista a Solber: "El disco tiene momentos bastante íntimos y reflexivos, pero cuando llevas esas canciones a un escenario aparecen otras cosas"

1. Para empezar, ¿cómo definirías el sonido de Solber?

Creo que lo difícil de definir Solber es precisamente intentar meterlo en una etiqueta. Sí que hay una conexión muy clara con la americana, el country-rock y el folk, que son sonidos que me han acompañado mucho y con los que me siento muy cómodo, pero al final Solber es una mezcla de muchas cosas.

 Supongo que mi identidad está más en la forma de contar las canciones que en pertenecer a un género concreto. Me gustan las guitarras, las melodías sencillas pero que tengan algo, las canciones que cuentan algo y que puedes escuchar tanto tranquilamente como con una banda sonando fuerte. 

Y también hay mucho de mí, de lo que he escuchado siempre y de lo que estoy descubriendo ahora. Si tuviera que definirlo de una manera muy sencilla, diría que es pop-rock con alma de americana y country.

2. Hablemos de influencias. ¿Qué artistas o discos norteamericanos han sido especialmente importantes en tu manera de entender la música? Y, mirando hacia aquí, ¿qué referentes de la música española han dejado huella en tu forma de componer o de interpretar?

Hay muchísimas influencias y además van cambiando con el tiempo. De Estados Unidos me han marcado mucho artistas como Garth Brooks, Bruce Springsteen, Luke Combs o Chris Stapleton, y también todo ese universo de la americana y el country- rock que tiene una manera muy especial de contar historias. 

Pero tampoco he crecido escuchando únicamente música americana. En España hay artistas que me han influido muchísimo, sobre todo por la manera de escribir y de contar las cosas. Siempre me han gustado mucho Joaquín Sabina, Fito Fitipaldis, Quique González o Leiva, por ejemplo. Al final creo que las influencias no se eligen demasiado. 

Vas escuchando música durante años, algunas canciones se te quedan dentro y, cuando empiezas a escribir, todo eso acaba apareciendo de alguna manera aunque no lo hagas conscientemente.



3. ¿Cómo surge Solber como proyecto musical?

Solber surge de una necesidad bastante personal de hacer canciones. Yo llevaba tiempo escribiendo y tocando, pero durante mucho tiempo la música era simplemente una parte de mi vida, algo que hacía porque lo necesitaba, sin pensar demasiado en convertirlo en un proyecto. En algún momento me di cuenta de que tenía canciones que quería enseñar y que tenía sentido darles una identidad propia.

 Ahí empieza realmente Solber. Y también hay algo de dar un poco de vértigo a las cosas. Porque una cosa es escribir una canción en casa y otra muy diferente es decir esta canción es mía y la voy a sacar al mundo. 

Eso te obliga a exponerte bastante. Solber nace un poco de ahí de dejar de esperar a que fuera el momento perfecto y simplemente empezar.

4. "Primera Parada" es tu primer álbum y está formado por once canciones originales. ¿Cómo ha sido el proceso de creación del disco?

Las canciones fueron apareciendo de una manera bastante independiente. No me senté al principio pensando  voy a hacer un disco que hable de esto. Cada canción tenía su propia historia y fue llegando en momentos diferentes. Después, cuando empecé a verlas juntas, apareció ese hilo común. Me di cuenta de que muchas hablaban de cambios, de relaciones, de recuerdos, de empezar de nuevo… y entonces surgió la idea de Primera Parada.

Por eso creo que el disco tiene algo de fotografía de un momento concreto. No es un álbum que haya sido construido de principio a fin siguiendo un plan perfecto. Es más bien el resultado de todo lo que me fue pasando y de todas las canciones que fui escribiendo durante ese proceso. 



5. El propio título, "Primera Parada", parece plantear el disco como el comienzo de un viaje. ¿Qué importancia tiene para ti contar historias a través de las canciones?

Para mí es fundamental. Siempre me han gustado las canciones que cuentan algo, que te hacen imaginar una situación o que consiguen que te reconozcas en una historia que, en realidad, no es la tuya.

Muchas de mis canciones parten de experiencias personales, pero cuando las escribo intento que no se queden solamente en esto me pasó a mí Me interesa que alguien pueda escucharlas y llevarlas a su propia historia.

Hay canciones que nacen de cosas que he vivido directamente y otras que tienen más de imaginación, recuerdos mezclados o situaciones que he observado. Pero siempre hay una parte emocional que sí es muy mía.

Y creo que Primera Parada tiene precisamente eso: es un viaje bastante personal, pero me gusta pensar que cada persona puede hacer su propio viaje escuchándolo.

6. ¿Sientes que "Primera Parada" es un retrato bastante fiel del Solber que eres hoy o también hay canciones en las que ya se intuye hacia dónde quieres evolucionar musicalmente?

Es un retrato bastante fiel de quién soy ahora, aunque probablemente dentro de un tiempo lo escucharé y encontraré muchas cosas que cambiaría. Y creo que eso también está bien.

Es mi primer álbum y no quería intentar demostrar que sé hacer once cosas diferentes. Quería hacer un disco que me representara de verdad en este momento. Al mismo tiempo, sí que hay canciones que apuntan hacia otros sitios. Me apetece experimentar más, hacer canciones más rockeras, jugar con sonidos más modernos y también mantener esa parte americana que forma parte de Solber. Creo que lo interesante ahora es no ponerme demasiadas fronteras. Primera Parada es eso, una primera parada. No tiene por qué definir todo el viaje.



7. En la grabación de un primer álbum también intervienen decisiones que pueden cambiar por completo la personalidad de las canciones. ¿Cómo ha sido el proceso de producción y grabación?

Ha sido un proceso de muchísimo aprendizaje. Cuando empiezas un proyecto así tienes muy claro lo que quieres sentir cuando escuchas una canción, pero no siempre sabes cómo llegar técnicamente hasta ahí.

Para mí era importante que las canciones siguieran sonando a canciones. Que la producción ayudara, pero que no tapara lo que había detrás. También quería que hubiera guitarras, que hubiera cierta sensación de banda y que el disco tuviera momentos íntimos y otros más grandes. Supongo que buscaba algo que estuviera entre lo orgánico y lo actual. Y seguramente una de las cosas que más he aprendido es que producir una canción también consiste muchas veces en saber qué quitar. No todo lo que puedes poner tiene que estar necesariamente ahí.

8. El disco lleva ya un tiempo en la calle. Ahora que has podido tomar cierta distancia, ¿qué balance haces de esta primera etapa?

El balance es muy positivo, sobre todo porque para mí sacar un álbum ya era un objetivo enorme. A veces nos obsesionamos demasiado con los números y con si una canción funciona o no funciona, y está claro que son importantes, pero yo intento no perder de vista lo principal: hace unos meses estas canciones estaban en mi cabeza y ahora hay gente que las está escuchando.

Eso es bastante increíble. También me han sorprendido algunas reacciones. Hay canciones que yo pensaba que iban a pasar más desapercibidas y que han conectado especialmente con la gente. Y eso es una de las cosas más bonitas de hacer música: tú escribes pensando en tu propia historia y luego descubres que alguien ha encontrado la suya dentro de ella.

Todavía estoy en una fase muy inicial y tengo muchísimo que aprender, pero creo que precisamente por eso estoy disfrutando tanto el camino.



9. En un primer disco siempre existe la necesidad de mostrar quién eres, pero también de dejar abiertas muchas puertas. ¿Qué vamos a encontrar sobre un escenario con Solber?

El disco tiene momentos bastante íntimos y reflexivos, pero cuando llevas esas canciones a un escenario aparecen otras cosas. Hay más energía, más guitarras, más interacción con la gente y, sobre todo, una sensación de banda que quizá en el disco no siempre está tan presente.

No me interesa hacer una reproducción exacta del álbum. Si alguien viene a un concierto, quiero que tenga la sensación de que está viendo algo que solo puede ocurrir ahí.

Hay canciones que tienen que respirar y otras que piden tocarse fuerte. Y también está esa parte de pasarlo bien, que para mí es fundamental. Si yo estoy disfrutando encima del escenario, creo que eso termina llegando al público.

10. "Primera Parada" habla precisamente de comenzar un camino. Ahora que esa primera parada ya es una realidad, ¿cuál sería el siguiente destino para Solber?

No tengo un destino completamente definido, y creo que prefiero que sea así. Ahora mismo quiero seguir haciendo canciones, tocar todo lo que pueda y conseguir que cada vez más gente descubra Solber. Y musicalmente tengo ganas de abrir un poco más el abanico: mantener la esencia, pero atreverme con sonidos nuevos, con canciones más contundentes y también con otras más desnudas.

Sobre todo quiero seguir evolucionando sin perder la parte que hizo que empezara todo esto.

Primera Parada es el principio. Y quizá lo más bonito es precisamente no saber todavía exactamente dónde termina el viaje.


Share