La leyenda del punk GBH regresa a Madrid con Deaf Devils y Matarte Sería Poco

El próximo 14 de marzo, la Gruta 77 volverá a convertirse en territorio hostil para oídos sensibles. La mítica banda británica GBH aterriza en Madrid dentro de su gira europea para demostrar, una vez más, que el punk no entiende de fechas de caducidad. Más de cuatro décadas después de su nacimiento en el Birmingham industrial, GBH sigue funcionando como una apisonadora sonora capaz de arrasar cualquier sala que se cruce en su camino. No hay nostalgia en su propuesta: hay riffs afilados, ritmos demoledores y una actitud que sigue oliendo a sudor, cemento y clase obrera.
Con un repertorio que atraviesa su extensa trayectoria, himnos como Kids Get Down, Cadillac One o This Is Not the Real World continúan sonando como auténticos puñetazos directos. GBH es una de esas bandas que no solo definieron un sonido, sino también un imaginario: su logo ha sido bandera de generaciones enteras, y su música, un reflejo crudo y sin adornos de la urgencia vital y el nihilismo punk. En directo, Colin Abrahall y los suyos siguen demostrando por qué son historia viva del género.
La noche se completa con dos propuestas que encajan a la perfección en este ritual de ruido y actitud. Por un lado, Deaf Devils, una de las bandas más incendiarias del punk estatal actual. Formados en Valencia en 2020, en pleno caos pandémico, canalizaron rabia y frustración en una mezcla salvaje de death punk y action rock. Su ascenso ha sido fulgurante, compartiendo escenario con nombres como Nashville Pussy, Dead Boys o UK Subs. Con una puesta en escena desbordante y una She-Devil al frente que concentra toda la peligrosidad del género, Deaf Devils representan el relevo generacional que el punk llevaba tiempo esperando.
Abriendo la velada estarán Matarte Sería Poco, una anomalía sonora nacida en 2021 de la colisión de distintas gastroenteritis sónicas. Sin interés alguno por la delicadeza, la técnica o cualquier atisbo de corrección, su propuesta se mueve entre el sarcasmo, el caos y la provocación más despreocupada. Batería, guitarra y bajo al servicio de pasarlo bien, molestar si es posible y reírse de sus propias sombras. Punk en su estado más bastardo y desprejuiciado.
Una noche que promete sudor, distorsión y actitud en estado puro. GBH en Gruta 77 no es solo un concierto: es una lección de resistencia punk y un recordatorio de que el ruido sigue siendo una forma válida , y necesaria, de supervivencia.
