La Esquina, del estudio al corazón del público en concierto
La Esquina lleva Por el Camino Largo al directo: canciones que hablan de ellos para acabar hablando de todos
Había ganas de comprobar cómo se traducía al directo Por el Camino Largo, el nuevo trabajo de La Esquina. Después de acompañar el lanzamiento de sus distintos sencillos y de escuchar el disco con calma, quedaba pendiente la prueba definitiva: ver cómo respiraban esas canciones sobre un escenario.
La cita tuvo lugar en la Sala Uni, con una notable respuesta de público. Además, la presentación del álbum se planteó como un concierto benéfico a favor de la ONG Cirugía en Turkana, añadiendo un componente solidario a una noche que ya de por sí despertaba interés entre seguidores y curiosos.
Tras una breve presentación comenzó la música. Y qué decir. Buenas canciones, melodías cuidadas y una banda sólida detrás, capaz de dar a cada tema la dimensión que necesitaba. Como suele ocurrir en propuestas de este tipo, el directo aporta músculo a las composiciones sin alterar su esencia. Las canciones crecen, ganan presencia y profundidad, pero siguen siendo reconocibles, fieles a la personalidad que muestran en el estudio.

Uno de los aspectos más destacables fue precisamente la ausencia de protagonismos innecesarios. La banda estuvo siempre al servicio de las canciones. No había espacio para el lucimiento individual ni para exhibiciones gratuitas; el centro de todo eran la música y las historias que cuentan los temas de Por el Camino Largo. Los arreglos estaban medidos con precisión, los solos aparecían en el momento justo y cada instrumento parecía ocupar exactamente el lugar que le correspondía.
A partir de ahí, La Esquina fue desplegando un repertorio rico en matices. En ocasiones se acercaban al rock; en otras, buscaban terrenos más íntimos. Hay en su propuesta ecos de la canción de autor, influencias de raíz norteamericana y guiños al country-folk de la costa oeste. También aparecen momentos de pop luminoso, donde las canciones encuentran el aire suficiente para respirar y generar esa sensación de cercanía que convierte una melodía en algo especial. Y, por supuesto, no faltan los pasajes de pop-rock más enérgicos, donde la distorsión y la fuerza instrumental elevan la intensidad del concierto sin romper nunca el equilibrio.
Pero más allá de estilos o etiquetas, lo que realmente permanece es esa sensación que dejan los conciertos de sala cuando uno tiene delante una banda creativa, de las que avanzan por su propio camino al margen de las tendencias o de lo que dicte la industria. La Esquina compone canciones que funcionan como pequeñas fotografías de su propia vida. Instantáneas honestas, sin filtros, que terminan conectando con la nuestra porque hablan de emociones y momentos que todos hemos vivido de una forma u otra.

Quizá ahí resida la mayor virtud de este disco y de su presentación en directo. En esa capacidad para convertir experiencias personales en algo compartido. Porque al final Por el Camino Largo habla de ellos, sí, pero también habla de nosotros. Y por eso sus canciones encuentran fácilmente un lugar donde quedarse.


