Derrotero publica Glicinia, un álbum marcado por la introspección y la madurez artística

23.01.2026

Derrotero presenta Glicinia , su nuevo trabajo discográfico y el primero de largo recorrido, un álbum que funciona como síntesis del proceso personal y creativo de Borja Romero, músico barcelonés al frente del proyecto. Lejos de buscar respuestas inmediatas o fórmulas complacientes, el disco se articula como un recorrido introspectivo en el que la experiencia vital, con sus luces y sombras, ocupa el centro del relato.

El título del álbum no es casual. La Glicinia—planta que crece de forma paciente y resistente— actúa como metáfora de un proceso de maduración que se construye con el paso del tiempo, aceptando las heridas como parte inseparable del camino. A lo largo de sus canciones, Glicinia  transita por la duda, la fragilidad y el conflicto interno, pero también por la resiliencia, la búsqueda de sentido y la posibilidad de encontrar claridad tras la oscuridad.

Canción a canción, el disco va dibujando un mapa emocional que se mueve entre la introspección y la observación de lo cotidiano. El sufrimiento no aparece aquí como un obstáculo, sino como un motor que empuja al aprendizaje y a la transformación personal. En este sentido, Glicinia  se entiende como un ejercicio honesto de autoexploración, donde la esperanza no se impone, sino que se construye desde la experiencia.

Derrotero es el proyecto personal de Borja Romero, una propuesta de rock introspectivo que él mismo define como "rock hacia adentro": canciones concebidas como espacios de autosanación, en las que la poesía funciona como herramienta para interpretar el presente. Sus letras evitan el mensaje cerrado y optan por la sugerencia, invitando al oyente a reconocerse y dialogar con sus propias contradicciones.

En el plano musical, Glicinia se apoya en un sonido orgánico y directo, con raíces en el rock urbano y el rock & roll, pero enriquecido por una identidad propia donde la lírica en castellano y la presencia puntual de la guitarra flamenca aportan un matiz singular. Esta combinación da lugar a un discurso sonoro crudo e íntimo, en el que tradición y contemporaneidad conviven sin artificios.

Con este trabajo, Derrotero consolida su identidad artística y se afianza como una voz personal dentro del rock hecho en Barcelona, apostando por la emoción, la honestidad y el relato interior como ejes de su propuesta.