Bárbara Pérez revisita "Se nos rompió el amor" desde el pop y el soul contemporáneo

Hay canciones que sobreviven a las épocas, a las modas y hasta a quienes las interpretaron por primera vez. «Se nos rompió el amor» pertenece a esa categoría. Una composición que quedó inevitablemente ligada a Rocío Jurado y que, décadas después, continúa encontrando nuevas formas de ser interpretada.
Para Bárbara Pérez, la relación con esta canción viene de mucho antes de pensar siquiera en convertirla en una nueva versión. Creció escuchando en casa a las grandes voces de la canción española y la interpretación de Jurado terminó dejando una huella especial por la fuerza y dimensión de su voz.
Pero también estaba la historia que había detrás de aquella interpretación. Incluso desde niña, Pérez encontraba en la canción algo reconocible: el desgaste de una relación, la ruptura y ese momento en el que aquello que parecía indestructible termina por desaparecer. Con el paso de los años, esa lectura ha ido adquiriendo nuevos matices y es precisamente desde esa mirada más adulta desde donde la artista decide volver a acercarse a ella.
También existe una historia alrededor de la composición que merece ser reivindicada. Aunque Manuel Alejandro aparece inevitablemente asociado a «Se nos rompió el amor», el papel de su mujer, Magdalena, estuvo también vinculado a la creación de la canción, una parte de su historia que con frecuencia ha quedado en un segundo plano.
Una canción conocida desde otro lugar
La letra y la melodía permanecen intactas, pero todo aquello que las rodea cambia. Bárbara Pérez lleva la canción hacia un territorio marcado por el pop y el soul contemporáneo, con una producción en la que la voz y los arreglos adquieren un protagonismo diferente.
El encargado de construir esta nueva lectura es el arreglista venezolano Joseph Derteano, responsable de vestir la composición con una sonoridad más cercana al universo actual de la artista.
La dificultad de enfrentarse a una canción tan reconocible estaba precisamente ahí: ¿cómo hacerla propia sin intentar competir con el recuerdo de Rocío Jurado?
La respuesta de Pérez pasa por no competir. No busca reproducir aquella interpretación ni disputar un lugar que ya pertenece a la historia. Su apuesta consiste en respetar la identidad de la canción y descubrir qué puede aportar una voz diferente, desde otro momento y con otras influencias.
El resultado convierte una composición conocida en un punto de encuentro entre dos épocas y dos formas de entender la música.
El camino hacia «Kátharsis»
Esta revisión también permite entender mejor hacia dónde se dirige Bárbara Pérez. Con raíces cubanas y nacida en Catalunya, la artista lleva desde 2007 construyendo una trayectoria marcada por la curiosidad y la mezcla.
Reggae, soul, jazz, música cubana y electrónica forman parte de un recorrido en el que las fronteras estilísticas nunca han parecido demasiado importantes. Antes de situarse en primer plano, Pérez también ha desarrollado buena parte de su trayectoria junto a otros artistas y proyectos, acumulando experiencias que ahora empiezan a confluir en una propuesta cada vez más personal.
Y es precisamente ahí donde aparece Kátharsis, su próximo trabajo.
El álbum nace de la necesidad de poner finalmente sus propias historias en el centro. Un proyecto en el que las diferentes influencias que han acompañado a Bárbara Pérez a lo largo de los años dejan de funcionar como referencias independientes para convertirse en parte de un mismo lenguaje.
Más que un comienzo, Kátharsis parece la consecuencia natural de todo lo vivido hasta llegar aquí. El paso definitivo de acompañar otras historias a empezar a contar la propia.
Y quizá por eso «Se nos rompió el amor» encaja tan bien en este momento. Porque algunas canciones pertenecen a quienes las escribieron, otras a quienes las hicieron eternas y otras, con el paso del tiempo, encuentran nuevas voces capaces de descubrir aquello que todavía tenían por decir.
