Ant Colony nos presenta los últimos adelantos de su inminente nuevo disco

Hay proyectos que nacen de una necesidad personal y terminan encontrando su verdadero sentido cuando dejan de pertenecer únicamente a quien los puso en marcha. Ese es, en cierta manera, el recorrido de Ant Colony, una banda nacida en Barcelona que ha dejado atrás su primera etapa para comenzar a mirar hacia delante con un sonido cada vez más definido.

Detrás del proyecto se encuentra Alberto Lozano, músico y compositor barcelonés nacido en Martorell en 2000, quien después de iniciar su trayectoria en solitario decidió dar un nuevo giro a sus canciones y llevarlas hacia un terreno más eléctrico, orgánico y colectivo. Lo que comenzó como una experiencia personal fue creciendo hasta convertirse en una formación con identidad propia.

Durante los últimos meses, Ant Colony ha ido mostrando diferentes adelantos que permiten acercarse al universo sonoro de la banda antes de la llegada de su nuevo disco, prevista para el 25 de septiembre. Un recorrido en el que se percibe cada vez con mayor claridad una propuesta asentada sobre las diferentes etapas del rock británico.

El último paso antes del álbum ha sido el doble single «Beg a Heart to Stay», dos canciones en las que la formación continúa perfilando ese equilibrio entre referencias clásicas y una mirada contemporánea. Hay guitarras con presencia, melodías reconocibles y una manera de entender el rock que no renuncia a la canción como elemento central.

Las letras se mueven por terrenos relacionados con el deseo, la incertidumbre y esos momentos en los que todavía parece quedar algo por salvar. Una dimensión más introspectiva que complementa la energía instrumental y evita que el sonido de Ant Colony se quede únicamente en el ejercicio de estilo.


Para entender el momento actual de Ant Colony hay que retroceder hasta Out There for You to See, el primer trabajo en solitario de Alberto Lozano. Después de aquella experiencia, el músico decidió ampliar horizontes y rodearse de otros músicos para convertir sus composiciones en algo diferente.

La banda bebe del rock británico de distintas generaciones, cruzando la energía de Arctic Monkeys y Oasis con la herencia de The Beatles y Bob Dylan. Referencias que sirven como coordenadas, pero que Ant Colony intenta llevar hacia un terreno propio, marcado por una producción contemporánea y una clara vocación independiente.

Antes de enfrentarse a su primer álbum, la formación presentó un EP de siete canciones que funcionó como primera aproximación a ese universo. Allí ya aparecían algunos de los elementos que posteriormente se convertirían en constantes del proyecto: guitarras con peso, melodías de fácil recorrido y letras de marcado carácter introspectivo.

Más que un punto de llegada, aquel EP sirvió para establecer las primeras coordenadas de una banda que todavía estaba descubriendo hasta dónde podía llevar sus canciones.


Ahora Ant Colony afronta una nueva etapa con la publicación de su próximo disco. Los diferentes adelantos publicados durante estos meses permiten comprobar cómo aquella primera identidad ha ido evolucionando hacia un sonido más compacto y reconocible.

La estética analógica continúa teniendo un peso importante en su imaginario, mientras las referencias clásicas conviven con una sensibilidad propia de una nueva generación que entiende el rock británico no como una fórmula cerrada, sino como un territorio sobre el que seguir construyendo.

El 25 de septiembre llegará el momento de escuchar el conjunto y comprobar hasta dónde ha llegado esa evolución. Después de varios adelantos, Ant Colony parece haber encontrado el punto en el que las canciones de Alberto Lozano dejan definitivamente de ser solo suyas para convertirse en el lenguaje de una banda.

Y quizá ese sea el verdadero salto que representa este nuevo disco: no mirar hacia atrás para repetir lo aprendido, sino utilizar todo aquello que vino antes como punto de partida para descubrir qué puede ser Ant Colony a partir de ahora.


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